Cómo ahorrar energía y proteger el medio ambiente en tu casa

24 octubre, 2019

Los efectos del cambio climático se han convertido en un tema de conversación recurrente, ya nadie cuestiona lo evidente: hay que ahorrar energía y proteger el medio ambiente cada uno en la medida de sus posibilidades. Raro es el día que no hablamos o escuchamos en las noticias la preocupante escasez de agua potable, el aumento del nivel del mar, o la desaparición de especies a gran velocidad. El ahorro de energía y la preservación del medio ambiente son asuntos con los que cada vez estamos más familiarizados y sobre los que estamos dispuestos a actuar, incluso desde el ámbito de lo doméstico.

El calentamiento global, la principal causa del cambio climático, o dicho de otra manera, el aumento de la temperatura del planeta provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero derivadas de la actividad del ser humano, están provocando variaciones en el clima con consecuencias imprevisibles.

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Proteger el medio ambiente y ahorrar energía, hacer un uso racional y sostenible de esta, debería estar entre nuestras prioridades. Y ha llegado el momento de definirse como ciudadano comprometido y tener una casa cada vez más ecológica. En este post te contamos cómo proteger el medio ambiente desde casa y para ello hemos elaborado un pequeño decálogo que podría estar pegado en tu nevera desde ya, para empezar a seguir sus pasos. No lo dejes más. Actúa.

Decálogo para proteger el medio ambiente en tu casa

Hay una parte muy importante de responsabilidad individual a la hora de proteger el medio ambiente y cada vez más ciudadanos del mundo afirman, sin dudarlo, que hay que hacer todo lo posible empezando desde nuestro propio espacio vital. He aquí este decálogo que ya deberíamos estar cumpliendo todos al 100%.

1. Utilizar la bicicleta como medio de transporte

La bicicleta es un medio de transporte limpio. Utilizarla como medio de transporte en vez del coche, cuando te sea posible, es una buena forma de iniciarte en la protección del medio ambiente. En los últimos años la bicicleta se ha posicionado como una opción de movilidad no contaminante perfecta incluso en las grandes ciudades, donde cada vez se apuesta más por áreas céntricas libres de vehículos y llenas de carriles bici. Sobre todo porque la bici no produce gases tóxicos y ocupa menos espacio: 16 bicicletas ocupan lo mismo que un vehículo.

2. Ahorrar energía en tu propio hogar

Básico y fundamental es que incorpores medidas de ahorro energético en tu vivienda. Ahorrar energía en tu propio hogar es el primer paso natural para tomar conciencia de cómo y cuánto consumes y a partir de ahí seguir actuando. Lo ideal es hacerlo a la hora del diseño y la construcción, teniendo en cuenta aspectos como la instalación una terraza o ventanas en el lado sur de la casa para aprovechar la luz natural y reduciéndolas en el norte.

Si tu casa no es precisamente un modelo de construcción sostenible, no tires la toalla. Hay decenas de hábitos de ahorro energético para compensar este hecho. En los días más cálidos cierra puertas, ventanas, toldos, persianas… Si tienes terraza, plantéate la posibilidad de instalar un cerramiento con cortinas de cristal Lumon que evite que entre el calor, y ábrelas sólo a primera hora de la mañana y por las noches, para que el calor pueda salir. En los días soleados de invierno también estas cortinas de cristal permiten que la terraza se caliente, reduciendo así los costes de calefacción de tu vivienda. La temperatura debería siempre de estar entre los 20ºC y 23ºC.

Apaga las luces que no estén siendo útiles y el calentador de agua si vas a estar fuera unos días. Si vas a instalar aire acondicionado consulta su coeficiente energético evitando instalar máquinas que no sean Inverter y de clase A+ como mínimo. Usa bombillas de bajo consumo. No dejes el televisor ni los aparatos electrónicos en stand by y elige ducharte siempre y no bañarte, así ahorrarás agua caliente y por tanto energía. Lava los cacharros de la cocina con lavavajillas y pon la lavadora con programas de temperatura moderada. Utiliza electrodomésticos de bajo consumo. Y un último consejo, ajusta la temperatura de la nevera a 5ºC y la del congelador a -18ºC.

3. Comer más verduras y legumbres

También se puede luchar desde la individualidad contra el cambio climático a través de la alimentación. Las verduras y legumbres son alimentos que requieren menos espacio, energía y agua y producen menos emisiones de C02 que los de origen animal. ¿Sabías que la ganadería por sí sola emite tantos gases de efecto invernadero como todo el transporte mundial?

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4. Compra productos a empresas que reduzcan la huella de carbono

La huella de carbono hace referencia a la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero causados directa o indirectamente por una organización, producto o evento, a lo largo de su ciclo de vida y es necesario medirla para empezar a reducir las mismas de una manera efectiva.

Aquellas empresas que utilicen materiales con poca huella de carbono (materiales biodegradables, botellas de vidrio en lugar de plástico…) y aquellas que reinvierten sus beneficios en borrar esta huella mediante acciones como la reforestación… en definitiva, aquellas compañías que tienen una política medioambiental y destinan recursos a I+D en este sentido, esas serán las empresas del futuro. Porque la compra responsable, la del consumidor comprometido con el medio ambiente irá en esta dirección cada vez más.

En el caso de una compañía pionera como Lumon, las cortinas de cristal no solo reducen el consumo energético del hogar sino que la compañía también se ha preocupado desde sus orígenes en borrar la huella de carbono. Los materiales principales de los acristalamientos de terrazas Lumon, vidrio y aluminio, son totalmente reciclables. Cuenta con un sistema de reciclaje muy funcional y en la actualidad, estos materiales ya se han reciclado con éxito. Además, procuran reducir los portes en transportes para que la contaminación atmosférica se reduzca al máximo.

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5. Recicla y deshecha con conciencia

Los residuos que generas en tu hogar debes clasificarlos para reciclar correctamente. Se acabaron las excusas. Por un lado recicla todo lo que puedas –¡larga vida a los productos de más de un uso!–. Pero también, deshecha con conciencia. Interioriza de una vez qué y cómo se reciclan tus desechos. Para empezar, lo primero es disipar todas tus dudas informándote adecuadamente. Separa por desechos orgánicos e inorgánicos para distinguir primero lo que irá a tu Punto Limpio más cercano. Entre los residuos inorgánicos diferencia entre papel, cartón, plásticos, metales, vidrio y envases tetrabrik. Y entre ellos, existe otro grupo que también habría que separar: los aceites, las baterías, los muebles, los escombros, la ropa y los electrodomésticos que ya no se pueden arreglar.

Es importante tener en cuenta que los desechos como cajas de alimentos congelados o de comida para llevar, bolsas de papel con contenido en el interior de plástico, fotografías, servilletas usadas, recipientes de papel o cartón que contengan restos de alimentos no se reciclan.

6. Fomenta espacios verdes en tu hogar

Aunque seas de los que opinan que no se te dan bien las plantas o que no tienes tiempo para crear una pequeña zona verde en tu terraza, las ventajas de transitar espacios verdes en tu casa, de generar esa atmósfera en tu terraza, por ejemplo, para ti y los tuyos son incontables: generarás buenos hábitos, armonizarás tu hogar, y si te decides por un huerto urbano, te asegurarás la ingesta de alimentos sin tóxicos ni pesticidas además de un delicioso aroma en tu terraza.

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7. Desperdicia cada vez menos comida

El consumo responsable de los alimentos es otra práctica en aumento. España es uno de los países de Europa, en concreto el séptimo, que más alimentos desperdicia. El volumen de desperdicio de comida sonrojaría al más insensato. Anualmente, cada español tira a la basura 179 kilos de comida. Para luchar contra esto, algunos consejos clave son programar el menú semanal para calcular cantidades exactas de alimentos; ir al supermercado con la lista de la compra hecha; escoger aquellos productos con la fecha de caducidad más cercana; guardar los productos en la nevera según su fecha de caducidad o reutilizar las sobras en otros platos con un poco de creatividad por tu parte.

8. Compra objetos con pilas y baterías recargables

La toxicidad de una pila convencional es tan elevada que con solo una pila de botón podrían contaminarse 600.000 litros de agua. Lo mejor sería el uso de aparatos conectados a la red eléctrica pero, si no es posible, apuesta por las pilas y baterías recargables que se pueden usar hasta 300 veces, mientras que las convencionales, una vez agotadas, ya no se pueden utilizar. Es fundamental en ese caso, tirarlas a un contenedor especial para que los elementos peligrosos que llevan dentro puedan ser recuperados o al menos tratados correctamente para no generar contaminación.

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9. Repara electrodomésticos en vez de comprarlos nuevos

Más del 90% de las averías en aparatos eléctricos y electrodomésticos son reparables. Y, sin embargo, la mayoría de ellos en cuanto se estropean por primera vez (tras los dos años de garantía) van a la basura. Toneladas de aparatos se amontonan en los puntos limpios y no paran de crecer. Frente a esto, existe una corriente de consumidores responsables que abogan por primero prevenir las averías y, cuando estas llegan, o bien escoger un buen taller o tratar de arreglarlos por ellos mismos.

10. Compra menos ropa y de más calidad

El coste medioambiental y social que tiene consumir ropa low cost al nivel al que lo hacemos en las sociedades de consumo es elevadísimo. Se trata de darle la vuelta a la tortilla y tener menos productos y los que tengamos de más calidad, duraderos. Pon punto y final a la compra compulsiva de prendas que no necesitas. Aprende a combinar las que tienes de manera creativa y opta por materiales sostenibles y siempre de calidad.

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